lunes, 5 de mayo de 2014

ENTREVISTA EN "DIARIO DE TERUEL"

“La memoria se ha de recuperar por la dignidad de las víctimas y de las familias”

Juan Manuel Calvo, esta semana, en el Campus de Teruel durante las X Jornadas de Memoria Histórica •Entrevista • JUAN MANUEL CALVO GASCÓN miembro de la Junta de Amical de Mauthausen

El ejulvino Juan Manuel Calvo ha participado esta semana en las X Jornadas de Memoria Histórica organizadas por la Asociación Pozos de Caudé. Miembro de la junta de Amical de Mauthausen, la asociación decana de memoria histórica en España, considera que la memoria se ha de recuperar por la dignidad de las víctimas, que nunca la perdieron, y también de las familias.
F.J.M. Teruel
04/05/2014

El ejulvino Juan Manuel Calvo ha participado esta semana en las X Jornadas de Memoria Histórica organizadas por la Asociación Pozos de Caudé. Miembro de la junta de Amical de Mauthausen, la asociación decana de memoria histórica en España, considera que la memoria se ha de recuperar por la dignidad de las víctimas, que nunca la perdieron, y también de las familias. Nacido en Ejulve, es profesor de Educación Infantil y Primaria e historiador, autor del libro Itinerarios e identidades: republicanos aragoneses deportados a los campos de concentración nazis.
- ¿Qué es Amical de Mauthausen?
- Es una asociación, la decana en España respecto al trabajo de memoria histórica, y se fundó a partir de 1962 cuando los deportados que han regresado del exilio se ponen en contacto entre ellos, en un primer momento, para gestionar con la Amical francesa las indemnizaciones del Gobierno alemán. Con lo cual empiezan a mantener correspondencia y una red de contactos con los deportados que han vuelto de exilio y con las viudas.
- No lo debieron de tener fácil en aquellos años.
- Nada fácil, era clandestinidad. Algunos de ellos volvieron y por su militancia política y por su implicación en la lucha social también fueron a parar a la cárcel. Las reuniones se hacían en un bar de un ex deportado superviviente porque la policía controlaba también esos encuentros. Lo tuvieron muy difícil, pero por suerte tuvieron tanta lucidez y venían de una experiencia de resistencia tan importante, que conservaron toda la documentación, con lo cual ese es un patrimonio que actualmente tiene la Amical de Mauthausen para estudiar también la propia historia de la deportación.
- ¿De aquellos miembros fundadores queda todavía alguien vivo?
- No, no queda ya ninguno. El último murió en el mes de enero, Edmon Gimeno, de un pueblo de la provincia de Tarragona, Caseres, que está tocando a la provincia de Teruel, y que sus padres eran de la zona del Matarraña y que tenía muchísimas vinculaciones con Teruel.
- ¿Cómo entró usted en esta asociación?
- Fue un poco por casualidad. Yo conocía el tema de la deportación pero por las lecturas que había hecho por interés, pero lo tenía como un tema más de historia contemporánea. Pero fue a raíz de hacer el estudio de la guerra de España en Ejulve, cuando a mí me habían hablado de los fusilados en 1936, de los exiliados, de los que habían muerto fusilados posteriormente en Zaragoza. Yo creía que me habían explicado desde diferentes puntos de vista la historia de Ejulve, y una noche en la primavera de 2003, navegando por Internet, me salió un listado de muertos en campos de concentración y me apareció el nombre de un ejulvino, José Brumos Tella. Y Brumos es el segundo apellido de mi madre.
- ¿Era familiar?
- A mí me sorprendió porque nadie me había hablado en Ejulve de que hubiese habido fallecidos en campos de Alemania, y al coincidir el segundo apellido, le pregunté a mi madre si esta persona era familia y me dijo que no. Hablando con un vecino soltó una expresión muy de Ejulve, dijo: "¡Rediós, ese murió en Alemania!". O sea que nadie había hablado de los muertos en Alemania, pero cuando yo pregunté, y dando un nombre concreto, sí que sabían que había muerto en Alemania. ¿Cómo es que nunca nadie me había hablado de estos deportados de Ejulve Me llamó la atención porque vi que era un tema de los olvidados. Empecé a buscar y de Ejulve me salieron cinco personas. A partir de ahí empecé a releer las lecturas de Mariano Constante, me puse en contacto con la Asociación Amical de Mauthausen, conocí a los deportados supervivientes que en aquel momento estaban en la Amical y es una historia que me enganchó.
-Historia silenciada.
- Para mí era desconocida, pero cuando empecé a hacer lecturas vi que era muy desconocida a nivel general.
- Todavía hay gente que se sorprende cuando le dicen que hubo republicanos en los campos nazis.
- Montserrat Roig, la escritora catalana que escribió en 1978 el libro sobre los deportados catalanes, lo empieza con estas palabras: la gente se sorprende de que hubiera españoles en los campos nazis, ¿no era el colectivo judío el que llevaban allí Hubo una gran confusión, un gran desconocimiento, que es propio de la historia de España con todos los temas de memoria y de las víctimas de la guerra civil, que se ha vivido en el silencio de las familias, en el temor y en el olvido. Ahora se están recuperando identidades de personas que han estado en el olvido en estos últimos 70 años, y familias que están descubriendo lo que fue la realidad de abuelos y tíos abuelos que un día desaparecieron en el exilio y nunca más se supo.
- ¿Estamos todavía a tiempo de restaurar la memoria de estas personas o es tal vez demasiado tarde?
- Yo creo que es tarde para las víctimas que vivieron la deportación, porque puede ser que a lo mejor queden un par de docenas, la mayor parte de ellos en Francia, pero a pesar de ello creo que es necesario que se recupere la memoria, que se sepa lo que pasó, y porque en el entorno familiar está la tercera generación de los nietos, que quieren saber qué sucedió. Y esto es algo general al tema de la deportación, al tema del exilio y al tema de la represión franquista. La generación de los nietos quiere saber qué es lo que sucedió. Y además de por la dignidad de las víctimas, que no se ha perdido nunca, se ha de recuperar la memoria por la propia dignidad de las familias, que lo han tenido que vivir en silencio.
- La Amical de Mauthausen realiza esa labor porque todos los años acude allí y rinde homenaje a las víctimas.
- Yo diría que en estos momentos está siguiendo el legado de los republicanos que nos enseñaron que en tiempos difíciles hay que resistir. Empezaron los deportados supervivientes a hacer esta difusión de la memoria con un planteamiento de futuro sin rencor. Su grito era "¡Nunca más!". El objetivo fundamental era dar a conocer lo que sucedió para que nunca más suceda. Esto es lo que mantiene que con el cambio generacional, que en este momento ya son hijos y nietos de deportados los que están en la Amical y los que colaboramos que no tenemos que ver directamente con el tema de la deportación, el objetivo es el mismo.
- ¿Puede volver a repetirse?
- Edmon Gimeno siempre en sus testimonios empezaba diciendo que era impensable que en el centro de Europa culto, en los años treinta, pudiera ocurrir un fenómeno como fue el nazismo. Con lo cual, la memoria tiene sentido si sirve para dar a conocer y que nos sirva de vacuna para posibles riesgos futuros.
- ¿Hay riesgo de que la historia se repita?
- En la realidad actual, si miramos un poco el mapa mundial en la última década, vemos cómo en los diferentes conflictos se ha multiplicado el efecto sobre la población civil. Es la que está sufriendo y es víctima de estos conflictos de carácter internacional, en los que los derechos humanos se están conculcando permanentemente.
- ¿Y en nuestro entorno inmediato en España?
- En nuestro entorno hay un peligro que es la xenofobia y el racismo. Cómo a veces nos queda la imagen del futbolista que coge un plátano y lo tira... Esta es una imagen que si profundizamos más, hay una base en la que puede haber un aprovechamiento político en épocas de crisis, y que no sea este aprovechamiento político el que nos lleve a situaciones de victimizar al débil, al diferente. Ya sabemos que esto se hizo y dónde puede ir a acabar. Por tanto, la labor es inmensa para evitar que situaciones, si no como aquellas, en el germen sea el mismo, se puedan evitar.

http://www.diariodeteruel.es/Movil/Noticia.aspx?Id=46526

lunes, 28 de abril de 2014

LA MEMORIA REPUBLICANA... ¡EN FRANCIA,!

Un interesante artículo de Juan Manuel Aragües, en El Periódico de Aragón, incidiendo en un tema conocido pero que no deja de desconcertarnos (a unos cuantos) cuando constatamos, día tras día, lo miserables que llegamos a ser como país a la hora de reconocer el esfuerzo, la valentía y el sacrificio de tantos republicanos, en su lucha contra el fascismo y el nazismo. Primero en la Guerra de España y, después, en la Segunda Guerra Mundial, ya fuese en territorio francés o en el Norte de África. En muchos monumentos erigidos en las plazas de pueblos y ciudades francesas  figuran, frecuentemente, nombres de españoles bajo la inscripción "Morts pour la Patrie". En el país vecino son considerados héroes y en nuestro país siguen siendo unos olvidados y se ofende su memoria cuando se les quiere equiparar a los combatientes de la División Azul. Esa es una muestra más -como dice el autor-de las deficiencias de nuestra democracia.

El presidente Hollande ante la bandera republicana. Paris 25-08-2012

Francia conserva la memoria de España ( El Periódico de Aragón - 24/04/2014 )

lunes, 21 de abril de 2014

REPUBLICANOS TUROLENSES DEPORTADOS A LOS CAMPOS NAZIS

El pasado domingo, el 20 de abril, Diario de Teruel me publicó el siguiente artículo sobre los deportados a los campos nazis (1940-1945) que habían nacido en la provincia de Teruel.  El artículo se enmarca en la colaboración actual entre la asociación Pozos de Caudé y la Amical de Mauthausen en este 75 aniversario del exilio republicano.

Diario de Teruel
Domingo, 20 de abril de 2014

REPUBLICANOS TUROLENSES DEPORTADOS  A LOS CAMPOS NAZIS


En el contexto del 75 aniversario del exilio republicano, durante este mes de abril se puede  visitar en el Centro Social de Yagüe de Salas la exposición “Imágenes y Memoria de Mauthausen”  gracias a la colaboración entre las asociaciones Pozos de Caudé y Amical de Mauthausen. Esta exposición de carácter internacional, se inauguró el año 200en el propio memorial del campo, durante  la celebración del 60 aniversario de la liberación. No es casual que la temática esté centrada en las imágenes que se conservan de Mauthausen, puesto que es el campo nazi mejor documentado y ello gracias a los españoles destinados en el laboratorio fotográfico que realizaron una importantísima labor de camuflaje de negativos, lo que permitió, tras la liberación, mostrar al mundo la realidad de lo ocurrido.

Actualmente sabemos que algo más de 9.000 republicanos, exiliados en Francia tras su derrota en la Guerra de España, sufrieron directamente la deportación,entre 1940 y 1945, desde tierras galas a los campos de exterminio alemanes.
Casi un millar de civiles, refugiados en la ciudad de Angulema, ostentan el triste privilegio de haber sido el primer convoy con población civil deportada hacia un campo nazi. Hombres, mujeres y niños emprendieron un viaje con destino desconocido. Los testimonios nos hablan del miedo de ser devueltos a España y de la incertidumbre que se generó al encontrarse en una estación de nombre desconocido: Mauthausen. En medio de un dramático y ensordecedor griterío,los menores con apenas 14 años y los hombres adultos fueron obligados a incorporarse al grupo de 426 hombres que partió de la estación, bajo la vigilancia de los SS y sus fieros mastines. Joaquín Valsells (Calaceite) explicaba el drama vivido por aquellos españoles y contaba cómo pudo esconderse junto a su madre, aunque su padre Francisco y su hermano Bautista(15 años) fueron obligados a descender del tren y nunca volvieron a encontrarse. Otros 18 turolenses viajaban en aquel convoy, entre ellos, Manuel Albalate (Urrea de Gaén,) y Jesús Grau(Calaceite) de 15 y 16 años respectivamente.

También fueron deportados a Mauthausen unos 6.000 republicanos más, procedentes de los campos de prisioneros de guerra (stalags) a donde habían sido trasladados, tras su detención por los alemanes en la primavera de 1940. Unos transportes que se realizaban en unas condiciones infrahumanas: hacinados, sin alimentación y sin espacio para descansar o hacer sus necesidades, el viaje podía durar varios días. El calandino Pascual Castejón decía: "Estuvimos dos días de viaje, nos dieron una lata de carne rusa para tres... no nos dieron nada para abrirla, pero se hacía un agujero con algo de hojalata o una navaja mala y abríamos los botes. … la gente dormía encima de la porquería, ¡aquello era una “tafarrina” que para qué!, se caía de sueño y se dormía… y,cuando llegamos a Mauthausen, allí con la vara ¡raus!, ¡raus!, ¡raus!,..". 

Hubo republicanos deportados a otros campos, tras su detención por haber participado en la Resistencia clandestina contra la ocupación alemana. A partir de 1943, los alemanes decretaron vaciar las cárceles y organizar su deportación a Alemania para utilizarlos como mano de obra esclava en la industria de guerra: Dachau, Buchenwald, Neuengamme, Mauthausen, Ravensbruck, … fueron los destinos hacia donde partieron cientos de convoyes desde el territorio francés, la mayor parte de ellos del campo de Compiegne, ubicado en las cercanías de París. Pedro Gracia (Molinos) formó parte del maquis del Alto Saboya, participó en numerosos actos de sabotaje hasta que fue detenido en enero de 1944 y encarcelado en Lyon hasta que fue trasladado a Compiègne desde donde fue deportado a Mauthausen el 22 de marzo.  Otros republicanos llegaron a estos campos procedentes de sus destinos anteriores: Agustín Barceló (Albalate del Arzobispo) y el citado Castejón, después de llegar a Mauthausen fueron destinados a Gusen y Dachau, y el de Albalate aún conoció el campo de Natzweiler para regresar de nuevo a Dachau donde falleció.

Y en esta breve reseña no nos olvidaremos de las mujeres republicanas deportadas como resistentes. Entre la docena de aragonesas identificadas en los listados consultados, figuran las turolenses Secundina Barceló (Veguillas de la Sierra) y Soledad Cortés (Mazaleón) las cuales conocieron directamente la degradación del género humano durante su deportación al campo de mujeres de Ravensbruck y su posterior estancia en sendos kommandosdependientes de Buchenwald; sin olvidar a la entrañable Lise Ricol (nacida en Francia, pero originaria de Cuevas de Cañart). 

Un número más reducido de deportados republicanos procedían del trabajo forzado establecido por los alemanes en el propio Reich,o en los territorios ocupados. Julio Comín (Obón) había sido obligado a trabajar en la construcción de las inexpugnables defensas del Muro Atlántico y desde allí, en febrero de 1942, fue transferido a la isla de Aurigny –situada en el Canal de la Mancha- al campo de Norderey: "No había más que las alambradas y una sola barraca para los 297 republicanos. Estábamos estrujados allí como borregos en un corral, fue terrible. Trabajábamos en una cantera doce horas al día, a veces bajo una lluvia torrencial, y para llegar hasta ese lugar teníamos que caminar cuatro kilómetros. Contaba también cómo los cadáveres de los internos los tiraban dentro de las hormigoneras, que los hacían pedazos y los mezclaban con el cemento y la grava, empleados después en las fortificaciones de la isla". 

Palizas, humillaciones, hambre, enfermedades, trabajo esclavo, torturas… Bajo esos parámetros se vivía, se sufría y se moría en los campos alemanes. No había futuro. Llegar vivo al paso de revista de la noche era el único horizonte posible. La suerte o la desgracia que cada uno tuviese a la hora de ser destinado a un trabajo, el encuentro desafortunado con un capo, caer enfermo, sufrir un accidente o, simplemente, ser mal visto por uno de los guardianes, o cualquier otra circunstancia no previsible podía decantar el destino hacia un lado u otro. Manuel Rifaterra (Alcorisa), constructor en la vida civil, tuvo a su cargo un grupo de unos 300 republicanos en las obras del propio campo y así se libraron del infierno de la cantera; Segundo Espallargas (Albalate del Arzobispo) se salvó por su condición de boxeador: “fui un  afortunado, podía comer pero también trabajé muy duro cargando sacos de cemento sin parar”. A veces era la desesperación la que invadía el ánimo de los internos: algunos supervivientes contaron cómo Francisco Gracia (Alcorisa) se arrojó a la alambrada electrificada del campo para no morir como su amigo y vecino Marcelino Sanz.

Pero en aquel infierno hubo también resistencia y lucha por la supervivencia, algunos con actitudes personales que muestran su carácter combativo, como la agria respuesta que Manuel Sanz (Calanda) le dio a unkapo, al negarse a cantar una jota, en uno de los espectáculos que organizaban para entretenerse: “Ni quiero, ni puedo, ni me sale de los cojones”; unarespuestaque, sumada a otras discrepancias, estuvo a punto de costarle la vida. Surgieron también espacios de resistencia y solidaridad organizadas. Militantes políticos que construyeron estructuras clandestinas capaces de burlar la vigilancia permanente de los kapos y guardianes: quien había sido alcalde de Calaceite, Raimundo Suñer, desde su destino en los garajes de Mauthausen, participó activamente en la organización comunista, junto a su sobrino, el ya citado Jesús Suñer. 

Resistir, robar comida para los más débiles, tener información del funcionamiento interno y de la marcha de la guerra, aconsejar a los recién llegados,.. Todo eso tenía sentido para intentar llegar vivos a una insegura e incierta liberación y así dar a conocer al mundo la barbarie de los campos. Hacerse con las fotografías del laboratorio fotográfico, esconder los negativos, durante meses, en el interior del campo, sacarlas fuera del recinto amurallado y esconderlas buscando complicidades externas, aprovechando que el grupo de jóvenes llegados en agosto de 1940 estaba trabajando en el pueblo, requirió una detallada planificación, mucha osadía y una estructura organizativa clandestina compleja. Sólo la esperanza de la supervivencia y de la libertad, aunque fuera de unos pocos tan sólo, explica la consecución de semejante hazaña. 

Las cifras nos hablan de unos 9.000 republicanos deportados. De éstos, algo más de un millar eran nacidos en Aragóny 285 procedían del amplio territorio turolense. Pero los números sólo nos sirven para aproximarnos, con limitaciones,a la magnitud de la tragedia. Mediante el conocimiento de los casos particulares nos situamos en medio del drama colectivo y se nos presentan como víctimas no sólo los que fueron deportados –fallecidos y supervivientes- sino todo el entorno familiar: madres y padres, esposas e hijos. Familiares directos que perdieron el contacto con sus seres queridos y de quienes estuvieron varios años sin saber nada a pesar de haber iniciado, en numerosas ocasiones, infructuosas búsquedas sin apoyo oficial alguno. ¿Hay que recordar la alianza del franquismo con la Alemania nazi? Algunas familias supieron de la muerte de su familiar por el testimonio de un amigo superviviente, otras lo descubrieron con el paso de los años y todavía hay quienes se han enterado de lo ocurrido en pleno siglo XXI.

Los supervivientes tuvieron que seguir en el exilio. Franco ejerció durante décadas su poder dictatorial y sólo unos cuantos se decidieron a volver, viviendo en silencio, y humillados, su condición de republicanos y deportados: Martín Pérez (Blesa) había regresado en 1949 y quince años después se lamentaba de la falta de información y lasdificultades que tenían las viudas, con las que había contactado y ayudado,para tramitar las solicitudes de las indemnizaciones establecidas por el gobierno alemán.

Hoy, cuando la voz de los republicanos supervivientes de los campos nazis se está apagando irremediablemente, es necesario mantener viva la memoria de su sacrificio en aquella Europa civilizada, en cuyo seno se generó uno de los acontecimientos históricos más execrables: el exterminio de millones de conciudadanos europeos por cuestiones raciales, políticas o culturales. Y  ello por dos razones fundamentales: la dignidad de las víctimas de la barbarie nazi y la prevención ante el resurgimiento de ideologías similares en la Europa actual.



sábado, 12 de abril de 2014

11 DE ABRIL: Aniversario de la liberación de Buchenwald

Este campo nazi entró en funcionamiento en julio de 1937 y, en un principio, su finalidad fue la de acoger presos comunes. Se ubicó en las cercanías de la ciudad de Weimar junto a la cantera de Ettersberg, conservando, en su interior, el roble de Goethe en homenaje del autor mitificado por los nazis. A finales de año albergaba unos 2.500 internos que llegarían a 10.000 un año más tarde.
Vista del campo de Buchenwald (1945)
 A partir del inicio de la Segunda Guerra Mundial, el campo se internacionalizó con la llegada de prisioneros de guerra de diferentes nacionalidades: checos, polacos, franceses.... Tras la invasión de la URSS muchos prisioneros, procedentes de la Unión Soviética, fueron deportados a Buchenwald. A partir de 1943, los alemanes vaciaron las prisiones francesas y los internos resistentes fueron deportados a Alemania para ser destinados a realizar trabajos forzados en las instalaciones industriales de los campos. A Buchenwald llegaron varios grandes transportes que partían, principalmente, de Compiègne  y, entre estos deportados –la mayor parte de ellos de nacionalidad francesa- se encontraban algo más de 500 republicanos españoles.

Republicanos deportados a Buchenwald

Primer destino
De otros campos
Total
Liberados (11-4-45)
Republicanos
532
103
635
338
Aragoneses
45
12
57
24







Prisioneros en el barracón (1945)
 Pero el trabajo esclavo no sólo tenía lugar en el interior del campo.  Como en la mayoría de los casos, del campo de Buchenwald dependían un número importante de kommandos externos: algo más de 130, repartidos por una amplia zona de Alemania,  donde los deportados realizaban su trabajo esclavo, la mayor parte de las ocasiones, en unas condiciones infernales. Entre estos  kommandos  externos cabe destacar el de Dora  donde la mortalidad de los prisioneros fue muy elevada por las extremas condiciones que sufrieron, miles de deportados, en la construcción de los túneles que albergaba una fábrica de armas.

A finales de 1944, ante el avance de las tropas aliadas, los SS ordenaron la evacuación de los campos situados cerca del frente y miles de internos fueron obligados a emprender las conocidas “marchas de la muerte” hacia otros campos situados en el interior de Alemania. Estas “marchas” supusieron la muerte de unos 30,000 internos.

Soldados americanos entrando en el campo (abril 1945)
La resistencia interna del campo pudo hacerse con el control del campo, ante el abandono que se produjo, y fueron los propios prisioneros quienes lo liberaron el 11 de abril de 1945 momentos antes de la llegada de las tropas americanas. En su interior aún permanecían unos 21.000 prisioneros, algunos de los cuales fallecieron en las siguientes jornadas a pesar del hospital de campaña organizado por las tropas americanas.

Algunos de los prisioneros que habían sido evacuados fueron liberados en las jornadas siguientes. A veces, los prisioneros, eran abandonados por sus guardianes, en otras conseguían escaparse y permanecer escondidos hasta contactar con las tropas aliadas. Otros muchos, alrededor de unos 30.000 fueron asesinados o murieron exhaustos durante las”marchas”. Fermín Casorrán, había sido evacuado y en sus memorias recordaba el momento de su liberación, el 16 de abril de 1945, con estas palabras:

"El día de nuestra liberación yo no cesaba de decir “¡Ya estamos libres!” y lloraba de alegría y  decía “¡Viva la libertad!” y un soldado americano que hablaba español me abrazó varias veces y me dijo lo siguiente: “que vivas muchos años y acuérdate siempre de nosotros”.

Memorial: monumento a las víctimas.
A lo largo de los siete años de funcionamiento albergó unos 250.000 prisioneros de los cuales hallaron la muerte unos 56.000. En la actualidad el campo de Buchenwald, se ha convertido en un moderno Memorial con un completo servicio pedagógico, preparado para acoger grupos de estudiantes, e instalaciones adecuadas -albergue,  espacios de estudio, maquinaria y talleres-  para  conocer y reflexionar sobre la vida y la muerte de los prisioneros internos en el campo.

Para saber más:

GARRIGA, Marcel·li: Un vilanoví a Buchenwald. Vilanova i la Geltrú. Amical de Mauthausen y Ed. Aldana, 2008.
GIMÉNO, Edmon: Buchenwald, Dora, Bergen-Belsen. Vivències d’un deportat. Barcelona, Amical de Mauthausen, 2007.
SEMPRÚN, Jorge: Viviré con su nombre, morirá con el suyo. Barcelona, Tusquets, 2002.
SEMPRÚN, Jorge: El último viaje. Barcelona, Planeta, 2000.

sábado, 29 de marzo de 2014

75 AÑOS DEL EXILIO REPUBLICANO: Fermín Casorrán Clavería

Fermín Casorrán Clavería
Al finalizar la Guerra de España, Fermín se encontraba prisionero en el campo de “El Toro”, en la provincia de Castellón. Hacinados, miles de republicanos esperaban temerosos las decisiones de las autoridades militares franquistas que les habían derrotado en el campo de batalla. Fermín Casorrán consiguió un salvoconducto para regresar a Albalate del Arzobispo (Teruel), localidad donde había nacido en octubre de 1910 y lugar de residencia familiar. Junto a tres compañeros, cogió un tren de carga y - conociendo la represión de los fascistas sobre quienes habían luchado contra Franco o habían mostrado su simpatía por la República y el frente Popular- en Zaragoza cambió de idea y tomó la determinación de dirigirse hacia Francia en busca de una seguridad que no tenía asegurada si decidía regresar a Albalate.

Viajó clandestinamente en tren hasta Barcelona y Gerona. Siguió hacia la frontera temiendo ser descubierto por la Guardia Civil o por alguna de las unidades militares que patrullaban la zona. Afortunadamente encontró varias personas que, asumiendo grandes riesgos, le ayudaron con comida o indicándole los caminos más seguros. Éste el relato del camino recorrido por Fermín, durante las últimas jornadas, hacia las anheladas tierras de la Francia republicana:

Me marché al centro de Gerona y a una mujer le pregunté: “¿dónde salen los autobuses para Olot?”, a lo que me respondió: “continúe esta calle y en la plaza están los autobuses para todas las direcciones”....un empleado me dijo: “¡monte aquí, militar!”, yo quise pagar, pues tenía 8 pesetas que me dio mi tío en Zaragoza y me respondió: “¡Gracias! Los militares no pagan nada”. Montamos tres jóvenes y una muchacha y nos cubrimos con el toldo que protegía las maletas ¡Toda la mañana estuvo lloviendo!. 


Masía ubicada en las montañas de Camprodón (Girona)
Llegamos a Olot, en el garaje había un hombre con una gorra  y yo, creyendo que era un alguacil, salí del garaje lloviendo y cogí la carretera en dirección de Bac. Vi una casa pequeña de campo y me dirigí hacia ella. El hombre que vivía con su mujer vino hacia mí y me dijo que ya me había visto antes de llegar: “Aquí puedes estar tranquilo, a mi hermano los fascistas lo tienen en la cárcel de Gerona”. Yo le dije  que estaba con permiso y que tenía que ir a Camprodón y me contestó: “¡di lo que quieras!, mañana por la mañana te indicaré el camino”. Al día siguiente me señaló una montaña y me dijo: “después de bajarla, al otro lado de la carretera, hay una casa donde puedes ir con confianza, que te acogerá y te dirá el camino a seguir”.

Llegué cerca de Camprodón, seguí por un valle y encontré varias armas rotas del ejército republicano. Más adelante me crucé en el camino con una joven que había visto en una casa donde había descansado por la noche y que venía de hacer contrabando, seguramente, del primer pueblo francés a donde fui a parar. Me saludó y me dio media pastilla de chocolate. Tengo que decir que las personas que viven en estas casas del Pirineo están acostumbradas a los que se marchan de España y a los que abandonan Francia para entrar en España. 
Lamanere (Francia)

El primer pueblo francés que entré se llamaba Lamanere; cené en una casa que hacía tienda y comidas; allí cené al lado de un Gendarme que estaba en pensión y entre el catalán, francés y español le hice comprender que me marchaba de España por ser republicano. Me dijo que me presentara en la Gendarmería y me darían un Laisse-passer (salvoconducto) para ir donde había miles de españoles. La cena me la pagó una mujer que también venía a Francia y que tenía una hija enferma en un barco a Marsella donde había varios heridos españoles. Con este papel de Laisser-passer, me dejaron libre. La primera noche después de cenar me llevaron a un hangar lleno de hierba seca con otro español que hacía de guía y llevó a este pueblo a la mujer que me pagó la cena. Andando por la carretera llegué a un pueblo grande, fui a la gendarmería y un gendarme con un gran bigote, puso el cuño de la gendarmería de éste pueblo y me dejó libre para ir a donde estaban varios españoles.


Campo de Barcarés (Francia)
Aunque en su testimonio no señala las fechas, debió cruzar la frontera durante los primeros días del mes de mayo. Y tras ser atendido por la gendarmería fue conducido, en primer lugar, al campo de Argelés-sur-Mer e inmediatamente al de Sant Cyprien. Cuatro meses después lo trasladaron al campo de Barcarés y el 23 de septiembre salió alistado en la 43ª Compañía de  Trabajadores Extranjeros.

Fermín Casorrán fue detenido por los alemanes durante los primeros días de julio de 1940, internado en un campo de prisioneros de guerra (stalag IX B) y deportado a Mauthausen en enero de 1942, posteriormente fue trasladado a Dachau y Buchenwald de donde fue liberado en abril de 1945. Tras la liberación se estableció definitivamente en Francia en un largo exilio que duró hasta su fallecimiento, ocurrido en marzo de 2009.

lunes, 10 de marzo de 2014

FRANCISCO CENTOL: algunos datos sobre su deportación.

F. Centol (http://www.bajoaragonesa.org/elagitador)
Un reciente artículo aparecido en la publicación digital “El Agitador” narra los principales hitos de la biografía de Francisco Centol: guerra, exilio, resistencia, deportación,…Se explica también  el drama de la propia historia personal, marcada por la distancia, la ruptura, los silencios y los malentendidos. Una trayectoria truncada, una más, como consecuencia de los acontecimientos históricos que, durante los años treinta y cuarenta del pasado siglo, convulsionaron la vida de millones de hombres y mujeres de toda Europa.

La identidad de este caspolino parecía confusa al consultar los listados de los deportados a los campos nazis desde Francia. Lo encontramos, por primera vez, en el libro “Livre Memorial des déportés de France …” publicado en 2004 por la Fondation pour la Memoire de la Deportation (FMD) con el apellido erróneo de "CANTAL” y en las observaciones se hacía constar otro nombre, el de “Ángel García Casajús”. Posteriormente, la FMD publicó los listados corregidos en su web en la que el apellido ya aparece correctamente. El contacto con familiares de deportados de Caspe, en diferentes momentos a partir del año 2005, confirmaron la identidad y alguna de las circunstancias de la vida de Francisco Centol.

Francisco estaba vinculado a la UGT, de cuya agrupación local fue secretario y también fue uno de los pioneros comunistas de Caspe. Durante la guerra formó parte, como oficial, del Batallón Cinco Villas y en junio de 1938 fue asimilado a Capitán de Infantería. En los documentos de la Causa General, instruida por el franquismo para identificar y perseguir a los desafectos del régimen, aparece el nombre de Francisco en varias denuncias de familiares de caspolinos asesinados, en las semanas siguientes a la recuperación de la ciudad por las columnas procedentes de Cataluña.

La derrota republicana condujo a Francisco al exilio y a la separación definitiva de su familia. Participó activamente en la Resistencia, formando parte de un grupo de leñadore, y fue hecho prisionero, por los alemanes ,el 18 de febrero de 1944, en la localidad de Héches junto a otros cinco españoles. A continuación fue encarcelado, pero, por aquella época, los alemanes estaban vaciando las prisiones para deportar a los prisioneros a Alemania con la finalidad de utilizarlos, como mano de obra esclava, en las instalaciones industriales ubicadas en los propios recintos, o en las proximidades, de campos como Mauthausen, Buchenwald, Dachau, Ravensbruck,.. . El día 6 de abril, un grupo de 1.846 hombres partió del campo de trásito de Royallieu (Frontstalag 122) hacia Compiege y, después de haber atravesado la ciudad, llegaron a la estación donde les esperaba un tren, formado por unos diez vagones de ganado, que partió con destino a Mauthausen.  En aquel mismo transporte, mayoritariamente ocupado por prisioneros franceses, fueron deportados, también, unos 40 republicanos españoles.

Recorrido del convoy del 6 de abril de 1944 (Livre memorial...)
El 8  de abril hacia las 17 h. El tren llegó a la estación de Mauthausen. Recibidos por los SS acompañados de perros. Los deportados  fueron formados en los andenes y acompañados por los SS atravesaron la población cuyos habitantes les  observaban en silencio.  Una ambulancia recogió  los cadáveres de quienes habían fallecido en el camino y a los inválidos. La llegada al campo fue sobre las 7 de la tarde sucediéndose largas operaciones de recuento hasta las cinco de la madrugada en que los deportados recibieron la orden de entrar en la sala de las duchas. (Livre Memorial, II, pág. 354, 356)

Cuando ingresaron en el campo, tras seguir el protocolo por el que tenían que pasar los prisioneros, a Francisco se le adjudicó la matrícula 62401 y, según los datos de la propia FMD, fue trasladado dos semanas más tarde, junto a unos 480 miembros del mismo convoy,  al kommando externo que se estaba organizando en la ciudad de Melk. Posteriormente fue trasladado al campo de Ebensee, lugar de donde fue liberado el 6 de mayo de 1945.

A partir de aquel momento, Francisco recuperó la libertad por la que tanto había luchado desde 1936, pero asumiendo con realismo la situación que afectó a los supervivientes republicanos: la imposibilidad de regresar a España, donde el franquismo sobrevivió a la caída de los regímenes fascistas europeos que le habían sido afines. Esa situación supuso para Francisco, al igual que en otros casos, el alejamiento y la separación definitiva con la familia de Caspe (esposa e hijo) y el inicio de una nueva vida en Francia, como bien se explica en el artículo que hemos citado anteriormente. En el país vecino Francisco fue un hombre que recibió reconocimientos honoríficos, mientras que en nuestro país ha sido una persona silenciada y olvidada, como ha sucedido con la mayoría de los republicanos que combatieron primero contra el fascismo en la Guerra de España, y contra el nazismo, posteriormente, en la Francia ocupada durante la Segunda Guerra Mundial.