domingo, 17 de julio de 2011

ROLDE nº 130-131: “Itinerarios de exilio y deportación”


El número 130-131 de la revista ROLDE se publicó en diciebre de 2009, unas semanas antes de la celebración, el 27 de enero de 2010, del Día internacional de conmemoración anual en memoria de las víctimas del Holocausto, que por primera vez se celebraba en las Cortes de Aragón, organizado, a su vez,  por el Rolde de Estudios Aragoneses y Amical de Mauthausen con la colaboración del programa Amarga Memoria del Gobierno de Aragón. En dicho número publiqué un artículo con el título “Itinerarios de exilio y deportación (1939-1945): Republicanos aragoneses en los campos nazis” donde se recogía, en síntesis, el esquema de lo que después he desarrollado en el libro “Itinerarios e identidades. Republicanos aragoneses deportados a los campos nazis”.

El artículo en cuestión, que empieza  con el texto que cierra esta entrada, se puede descargar en formato PDF directamente, en el siguiente enlace de la web de la revista de cultura aragonesa:

Estas páginas están dedicadas a los aragoneses y aragonesas que, por diferentes circunstancias fueron deportados a los «campos de la muerte» creados por los nazis como centros de internamiento, donde el trabajo esclavo, la humillación, la enfermedad y el asesinato, en sus múltiples variantes, acabaron con la vida de cientos de miles de hombres y mujeres entre 1939 y 1945. No nos hemos propuesto describir las cruentas experiencias sufridas por un millar de aragoneses en aquellos antros de terror y muerte –la bibliografía citada puede resultar mucho más útil– más bien hemos querido acercarnos a las características del grupo, a su procedencia y a sus itinerarios vitales, ayudándonos de los datos dispersos y de las pinceladas que nos dan las experiencias individuales, para construir un pequeño mosaico impresionista sobre aquel
colectivo de hombres y mujeres que penaron y, en muchos casos, murieron por el sólo hecho de haber soñado y luchado por una sociedad donde las palabras justicia y libertad adquiriesen su auténtico sentido.

martes, 12 de julio de 2011

ORADOUR-SUR-GLANE: 10 de junio de 1944

Plaza del mercado de Oradour-sur-Glane a principios del s. XX
Esta semana se cumple el aniversario de la matanza perpetrada, el 10 de junio de 1944, por una unidad de los SS en la población francesa de Oradour-sur-Glane, situada a unos 10 kilómetros de la ciudad de Limoges.

Unos días antes, el día 6 de junio, se había producido el desembarco de las tropas aliadas en las playas de Normandía y la Resistencia clandestina había incrementado su actividad contra los ocupantes alemanes por todo el territorio francés,  con la doble intencionalidad de causarles el mayor daño posible y el de dificultarles los movimientos estratégicos que estaban realizando para acudir a las zonas donde se desarrollaban los combates. Entre las acciones de hostigamiento cabe destacar la que se llevó a cabo el día 7 de junio en la población de Tulle en la que los resistentes atacaron las tropas alemanas causándoles una sesenta bajas entre muertos y heridos.

La respuesta de los nazis no se hizo esperar y de forma inmediata una batallón  de la “Panzerdivisionen SS”, que se dirigía hacia Normandía, tomó el pueblo de Oradour-sur-Glane a primeras horas de la tarde, interrumpiendo la que había empezado como una aparente jornada tranquila de primavera, a pesar del contexto y de las noticias que iban llegando. Los alemanes desalojaron las casas, concentraron a sus habitantes en la plaza del mercado y les obligaron  a formar dos grupos: a un lado los hombres y a otro las mujeres con los niños. Mientras tanto, los soldados alemanes recorrían las cercanías para traer a quienes trabajaban en las granjas y en las tierras de los alrededores. Lo que en un principio parecía ser un control de identificación de personas se convirtió en una exigencia al alcalde para que entregasen las armas  y explosivos que, supuestamente, según los alemanes,  tenían escondidos en el pueblo. 

Estado actual de la iglesia de Oradour-sur-Glane
Las mujeres y los niños fueron conducidos a la iglesia y los hombres fueron recluidos en diferentes lugares de la población. Una explosión en el templo, producida por una granada de humo,  fue el inicio que desencadenó la tragedia: las mujeres y los niños, asustados, quisieron salir de la iglesia y los SS les dispararon impidiéndolo y, posteriormente, prendieron fuego al edificio religioso donde hallaron la muerte 240 mujeres y 252 niños. Al mismo tiempo, en el exterior, los hombres fueron vilmente tiroteados con los fusiles-ametralladores de los SS  y rematados, posteriormente,  a sangre fría. Un total 642 personas de todas edades fueron asesinadas aquella trágica tarde en las circunstancias descritas. 
Placa conmemorativa dedicada a las víctimas españolas

Entre los asesinados hallaron la muerte una veintena de españoles, miembros de familias refugiadas, las cuales, tras su salida al exilio a principios de 1939, habían llegado a la zona a principios de 1941, donde, incluso, había nacido alguno de sus hijos. En Oradour, se habían integrado en la población superando numerosas dificultades. Los realizaban diversos trabajos y los niños, en edad escolar, asistían a la escuela de la localidad.

En el siguiente listado hemos agrupado por famílias a las veintiuna víctimas españolas. Procedían de Alcañiz (Teruel), Almería, Barcelona, Bilbao, Murcia, Sabadell y Zaragoza. Como se puede observar, la mayor parte eran mujeres y niños que fueron masacrados, junto a los vecinos que les habían acogido, en la iglesia de Oradour.


La población fue arrasada completamente y tras la liberación, la localidad se ha conservado mostrando el estado en que quedó tras aquel funesto día. Un memorial recuerda a las víctimas de este genocidio.


Nombre
Edad
Observaciones
Joaquín Gil Egea [1]


La familia Gil Espinosa era originaria de Alcañiz. Sus dos hijas  Francisca y Pilar eran gemelas y tenían 14 años. Carmen Espinosa Juanos (Barcelona, 1914) que trabajaba de sirvienta debía ser familia de Francisca. Posiblemente se trata de una de las familias que en febrero de 1938 formaban parte de la Colectividad de Alcañiz.[2]
Francisca Espinosa
(16-10-1895)
49
Carmen Espinosa Juanos (06-09-1914)
29
Francisca Gil Espinosa Pilar Gil Espinosa
(05-09-1929)
14
Antonia Pardo
(04-04-1915)
29
Familia barcelonesa. La madre, Antonia, había nacido en la ciudad de Murcia
Nuria Lorente Pardo
(28-09-1935)
9
Francisco Lorente Pardo (10-01-1933)
11
Emilia Masachs
(09-02-1933)
11
Se trataba de dos hermanas menores originarias de Sabadell.
Angelina Masachs
 (22-08-1936)
8
José Serrano Robles
 (03-05-1915)
29
José era maestro de Purchena (Almería). Sus tres hijos de corta edad ya habían nacido en Francia, tras su salida al exilio de los padres. Ester y Paquita tenían 11 meses.
María Pardo
(12-12-1913)
31
Armonía Serrano Pardo (04-06-1941)
3
Esther Serrano Pardo  Paquita Serrano Pardo  
(08-08-1943)
1
Domingo Téllez
(14-01-1899)
45
Familia procedente de Barcelona. El padre Domingo Téllez era nacido en Zaragoza. Liberto, el hijo menor, había nacido en el exilio y aún no había cumplido los dos años.
María Domínguez
(15-08-1913)
31
Miguel Téllez
(22-01-1933)
11
Armonía Téllez
(19-10-1936)
8
Liberto Téllez
(24-07-1942)
2
Carmen Silva
(07-08-1904)
39
Originaria de Bilbao estaba casada con el ciudadano francés Robert Pinede



[1] PONS PRADES, Eduardo: Republicanos españoles en la 2ª Guerra Mundial. Barcelona, Planeta, 1975, p.225.
[2] MALDONADO, José Mª: Alcañiz, 1938. El bombardeo olvidado, Biblioteca Aragonesa de Cultura, Zaragoza, 2003, p. 171. Cita como socio a un tal Juaquin Gil con una familia de “4 miembros”.

viernes, 8 de julio de 2011

IDENTIDADES: notas biográficas y testimonios

Como ya he dicho anteriormente y comenté en la presentación, las notas biográficas seleccionadas para el libro “Itinerarios e identidades. Republicanos aragoneses deportados a los campos nazis”, corresponden a un número limitado de víctimas. Para su inclusión y distribución en los diferentes capítulos del libro se ha teniendo en cuenta algunos factores como el del conocimiento del biografiado, la coincidencia con el contenido del capítulo, la distribución territorial y reflejar el amplio corolario ideológico de los deportados aragoneses.  Hay también numerosas referencias personales en las notas a pie de página, pero han sido muchas otras historias personales las que se “han quedado en el tintero” y que intentaremos darlas a conocer en otras publicaciones o en este mismo blog.

En la siguiente relación se especifica la distribución de los deportados y deportadas cuyas notas biográficas hemos reseñado en los diferentes capítulos del libro. Entre paréntesis se indica la población de donde eran originarios.

Capitulo 2: La procedencia de los deportados
                        Juan Gregorio Barbero Barbero                     (Clares de Ribota)
                        Hermanos Fontán Pérez y Emilio Bastida       (Esplús)
Pedro García Coscolla                                   (Boquiñeni)
Ramón Navarro Soler                                    (Calanda)
Bienvenido Soriano Górriz                            (Teruel)
                        Joaquín López Raimundo                              (Tauste)
                        Manuel Martín Alquézar                               (Alloza)
                        Joaquín Moya Braulio                                   (Ejulve)
                        Martín Mur Escanilla                                     (Albalate de Cinca)
Capítulo 3: De los campos del sur de Francia a manos alemanas
Manuel Berdusán Gascón y
José Luesma Gascón                                    (Fuentes de Ebro)
            Tomás Burillo Andrés                                   (Alacón)
            Agustín Clavería Pina                                   (Albalate del Arzobispo)
            Antonio Ruiz Villacampa                              (Zaragoza)
Capítulo 4: De resistencia, lucha y deportación
Fernando Banzo Agulló                                (Zaragoza)
Miguel Bueno y sus hijos
Alfonsina y José Bueno Vela                         (Moros)
Pedro Joaquín Gracia Adán                          (Molinos)
Francisco Luis Calvo Pardinas                      (Alacón)
Francisco Sala Tolo                                      (Bonansa)
Martín Sarroca Llaquet                                 (Capella)
Capítulo 5: Origen de los transportes hacia la deportación.
Francisco Valsells, Bautista Valsells  
y Antonio Navarro Martí                               (Calaceite)
Antonio Ponz Beatobe                                   (Tosos)
Pascual Azagra Anzano                                 (Grañén)
Ramiro Arcas Javierre                                    (Boltaña)        
Félix Burguete García                                    (Luesia)
            Cecilio Carcas Pasamar                                 (Gallur)
Agustín Ibarz Ballester                                  (Albelda)
Capítulo 6: Mauthausen: el universo del horror
Don Julio Casabona Gracia,
Antonio y Julio Casabona Marías                  (Sariñena)
            Antonio Cebrián Campos                              (Caspe)
            Julián Mur Sánchez                                       (Zaragoza)
            Manuel Rifaterra Aguilar                              (Alcorisa)
            José Sampériz Janín                                       Candasnos)
Capítulo 7: Republicanos en los otros campos
                        José Pascual Borruey                                     (Caspe)
            Justo Trullén Alcubierre                                  (Albalate del Arzobispo)
            Las mujeres de la familia Beleta                      (Mequinenza)
Teodoro Troitiño Álvarez                               (Canfranc)
                        Pedro Monter Ferris                                      (Binaced)
                        Miguel Pascual Oliván                                    (Torla)
                        Julio Comín Villuendas                                   (Obón)
Capítulo 8: Liberación, segundo exilio y memoria
                        Dámaso Ibarz Arellano                                   (Fraga)
            José Puy Lisa                                                 (Estadilla)
            Martín Pérez Legua                                        (Blesa)
Feliciano Gracia Zalaya                                 (Gallur)

También se han reproducido algunos fragmentos de los testimonios de los deportados:
Guzmán Bosque Comas                                (Maella)
Julio Casabona Marías                                   (Sariñena)
Fermín Casorrán Clavería                              (Albalate del Arzobispo)
            Pascual Castejón Aznar                                 (Calanda)
Suzanne Gracia sobre Pedro Gracia Adán    (Molinos)
Abel Mainar, sobre Casimiro Mainar             (Vistabella de Huerva)
Basilio Mené Cáncer                                      (Alcubierre)
Joaquín Orús Ortín                                        (Fraga)


martes, 5 de julio de 2011

AURELIO TOMAS BUENO

De la versión digital heraldo.es[1] tomamos el texto que ha publicado el periodista Ramón J. Campo sobre este alcorisano superviviente de Mauthausen (Ver la entrada en este mismo blog  “Monumentos (I): Alcorisa 2006”  del día 20/06/2011)

«Salvamos a cincuenta mujeres en Mauthausen»

RAMÓN J. CAMPO 03/07/2011
Escalera de la cantera de Mauthausen
Aurelio Tomás, un superviviente aragonés de 93 años, relata cómo salvaron a unas presas desconocidas en el campo de exterminio tras la liberación.

Una mujer dentro del campo de concentración de Mauthausen es una imagen inédita, como encontrar entre la decena de supervivientes aragoneses a Aurelio Tomás Bueno, nacido en Alcorisa hace 93 años y reside en Premery (Francia). De hecho, no fue localizado el año pasado para el homenaje del Gobierno aragonés a los presos con motivo del 65 aniversario de la liberación del campo. «Casi no veo, ando muy poco, pero no he perdido la cabeza», se presenta por teléfono desde su casa, junto a su mujer Consuelo Abad, hija de otro de los 7.347 españoles deportados en el campo de exterminio.

La División 11 del Ejército de Estados Unidos liberó el campo de Mauthausen el 5 de mayo de 1945, y los miles de presos empezaron a salir libres hacia París o Moscú. Pero algunos, como Aurelio Tomás, se quedaron unos días vigilando el lugar, armados con fusiles. Las barracas que rodeaban la gran plaza (apellplatz) estaban llenas de hombres, pero ignoraban que medio centenar de mujeres estaban en otra más alejada.

«Bajamos los 186 escalones de la pared de los paracaidistas (la cantera donde se cargaban piedras y los nazis solían arrojarlos al vacío) y en una barraca encontramos a 50 mujeres encerradas. Eran judías, sobre todo. Las salvamos de morir porque estaban exhaustas, llevaban días sin comer y nos abrazaron al vernos. Avisamos a los americanos», recuerda Aurelio Tomás. Emocionado, cuenta que treinta años después se encontró con una de esas mujeres salvadas y se fundieron en otro abrazo. Mauthausen marca.

Hasta llegar allí, Aurelio Tomás había salido de su casa con 18 años para enrolarse con los republicanos en la Guerra Civil y ya no volvió a ver a su padre, que era pastor. Llegó al campo y su «matrícula» era la 3436. No lo olvida, como todos que pasaron por allí.

El constructor del campo

En Mauthausen encontró a conocidos de su pueblo (de Alcorisa hubo nueve vecinos) y eso le vino bien. Uno de ellos, Manuel Rifaterra, se convirtió en el constructor del campo porque esa era su profesión en Aragón, donde levantó escuelas y viviendas.

«Me llamó Rifaterra para que estuviera con él para construir el campo. Me vino muy bien porque él estaba en una barraca de los elegidos y podía ayudarte. Su familia puede estar contenta por cómo nos ayudó», señala Tomás. Hasta rememora que su paisano Rifaterra cayó enfermo dentro del campo y lo visitó. Luego, el constructor fue a Alcorisa «y mi padre le preguntó por mí».

Aurelio entró en enero de 1941 con poco más de 23 años. Su juventud le supuso estar integrado en el 'kommando Styer', que salía a cortar leña y estaba mejor alimentado. Una vez casi muere al beber un caldo de unos hongos envenenados y fue maltratado por los nazis. Pero se salvó y aún lo cuenta. Fuera se hizo electricista, pero se jubiló como un «gran inválido».


viernes, 1 de julio de 2011

“ITINERARIOS E IDENTIDADES” y AMARGA MEMORIA

 El miércoles, día 29, como estaba previsto, tuvo lugar la presentación de mi libro “Itinerarios e identidades. Republicanos aragoneses deportados a los campos nazis”. Eva Alquezar Yáñez, Jefa del Servicio de Investigación y Difusión del Patrimonio Cultural fue la representante del Departamento de Cultura y Patrimonio del Gobierno de Aragón, la cual enumeró los logros del Programa Amarga Memoria desde su puesta en funcionamiento en el año 2004, comentando cómo este libro venía a ser el último proyecto del Programa, en su etapa actual. Seguidamente Antón Castro tomó la palabra destacando alguno los aspectos de mi trayectoria personal (me conoce bien, desde hace varias década) como investigador de la historia local para incidir, a continuación, en el cambio de rumbo en mis inquietudes hacia el mundo de la deportación a los campos nazis de los republicanos y, más concretamente, de los republicanos aragoneses; Antón ha captado bien los objetivos del libro al valorar la recuperación de las historias personales como una proyección de principios éticos  de carácter general, como son  la justicia, el compromiso, la tolerancia y la solidaridad.
Por mi parte, aproveché la ocasión para expresar, una vez más, mi agradecimiento a todas las personas que han hecho posible la materialización de este proyecto y al numeroso público que abarrotó el salón de actos de la Biblioteca Aragón. Asistieron familiares de deportados que se habían desplazado de diferentes poblaciones: Bujaraloz, Caspe, Estadilla, Fraga, Gelsa, Huesca, Sariñena,… y, desde Francia, llegó la hija de Pedro Gracia Adán (deportado superviviente de Mauthausen, originario de Molinos) la cual ha colaborado en el libro dando testimonio sobre su padre. Mientras iba explicando las características del libro, resumiendo sus contenidos y glosando alguna de las biografías publicadas, aproveché la ocasión para proyectar una colección de unas 250 fotografías de deportados aragoneses, la mayoría de ellas cedidas por las familias a lo largo de estos últimos años. Con la proyección de estas imágenes intenté complementar la idea principal del libro mostrando los rostros y las miradas de las víctimas.
El libro, esa criatura cuyo contenido ha tomado cuerpo durante el último año, ha sido primorosamente diseñado por Juan R. Giménez, (Doscuartos)  que también asistió al acto y a quien quiero reconocer su profesionalidad e implicación por el magnífico trabajo realizado.
Y toca hablar del Programa Amarga Memoria del Gobierno de Aragón y de las políticas activas de las instituciones para preservar el legado de la Memoria democrática del país. La sensibilidad mostrada por los responsables políticos que, con buen acierto, decidieron la creación del Programa ha dado sus frutos en nuestra región convirtiéndolo en un referente estatal, junto a otras iniciativas como lo ha sido (y esperamos siga siéndolo) el Memorial Democràtic creado mediante una ley específica por el Parlament de Cataluña. 
El conocimiento de nuestro pasado, por duro y “amargo” que sea, es la única forma que tenemos para valorar, en su justa medida, el disfrute de nuestro sistema democrático actual, por limitado y contradictorio que parezca en muchas ocasiones. La consecución de las libertades democráticas fue fruto del esfuerzo de la lucha y el sacrificio de generaciones de españoles desde los primeros años del siglo pasado y entre ellos, de forma destacada, quienes defendieron la legalidad republicana tras el 18 de Julio de 1936, siguieron en la lucha clandestina contra la dictadura franquista y de los que se vieron abocados al exilio exterior durante décadas.
La Memoria Democrática, no debería ser una cuestión de combates ideológicos. Se trata de reconocer que los aspectos fundamentales de nuestro actual estado de derecho, tiene su inspiración en el único periodo democrático de nuestro país, el de la Segunda República. Tampoco valen medias tintas ni excusas oportunistas. Para el caso que nos ocupa,  quienes tienen la legitimidad democrática para formar el nuevo gobierno de Aragón no pueden obviar su responsabilidad respecto al necesario e inevitable conocimiento de nuestro pasado, favoreciendo investigaciones de carácter histórico, preservando los espacios físicos de nuestra memoria colectiva y reconociendo, por encima de cualesquiera otras consideraciones de carácter menor u oportunista, la legitimidad moral del sacrificio de todas las víctimas de la Dictadura y de los luchadores antifranquistas.  
Ése es nuestro compromiso ético, individual y colectivo. La calidad de nuestra democracia nos lo exige y a ello dedicaremos nuestros esfuerzos para buscar sensibilidades, compromisos y complicidades personales  e institucionales, como hemos hecho hasta ahora.