martes, 5 de julio de 2011

AURELIO TOMAS BUENO

De la versión digital heraldo.es[1] tomamos el texto que ha publicado el periodista Ramón J. Campo sobre este alcorisano superviviente de Mauthausen (Ver la entrada en este mismo blog  “Monumentos (I): Alcorisa 2006”  del día 20/06/2011)

«Salvamos a cincuenta mujeres en Mauthausen»

RAMÓN J. CAMPO 03/07/2011
Escalera de la cantera de Mauthausen
Aurelio Tomás, un superviviente aragonés de 93 años, relata cómo salvaron a unas presas desconocidas en el campo de exterminio tras la liberación.

Una mujer dentro del campo de concentración de Mauthausen es una imagen inédita, como encontrar entre la decena de supervivientes aragoneses a Aurelio Tomás Bueno, nacido en Alcorisa hace 93 años y reside en Premery (Francia). De hecho, no fue localizado el año pasado para el homenaje del Gobierno aragonés a los presos con motivo del 65 aniversario de la liberación del campo. «Casi no veo, ando muy poco, pero no he perdido la cabeza», se presenta por teléfono desde su casa, junto a su mujer Consuelo Abad, hija de otro de los 7.347 españoles deportados en el campo de exterminio.

La División 11 del Ejército de Estados Unidos liberó el campo de Mauthausen el 5 de mayo de 1945, y los miles de presos empezaron a salir libres hacia París o Moscú. Pero algunos, como Aurelio Tomás, se quedaron unos días vigilando el lugar, armados con fusiles. Las barracas que rodeaban la gran plaza (apellplatz) estaban llenas de hombres, pero ignoraban que medio centenar de mujeres estaban en otra más alejada.

«Bajamos los 186 escalones de la pared de los paracaidistas (la cantera donde se cargaban piedras y los nazis solían arrojarlos al vacío) y en una barraca encontramos a 50 mujeres encerradas. Eran judías, sobre todo. Las salvamos de morir porque estaban exhaustas, llevaban días sin comer y nos abrazaron al vernos. Avisamos a los americanos», recuerda Aurelio Tomás. Emocionado, cuenta que treinta años después se encontró con una de esas mujeres salvadas y se fundieron en otro abrazo. Mauthausen marca.

Hasta llegar allí, Aurelio Tomás había salido de su casa con 18 años para enrolarse con los republicanos en la Guerra Civil y ya no volvió a ver a su padre, que era pastor. Llegó al campo y su «matrícula» era la 3436. No lo olvida, como todos que pasaron por allí.

El constructor del campo

En Mauthausen encontró a conocidos de su pueblo (de Alcorisa hubo nueve vecinos) y eso le vino bien. Uno de ellos, Manuel Rifaterra, se convirtió en el constructor del campo porque esa era su profesión en Aragón, donde levantó escuelas y viviendas.

«Me llamó Rifaterra para que estuviera con él para construir el campo. Me vino muy bien porque él estaba en una barraca de los elegidos y podía ayudarte. Su familia puede estar contenta por cómo nos ayudó», señala Tomás. Hasta rememora que su paisano Rifaterra cayó enfermo dentro del campo y lo visitó. Luego, el constructor fue a Alcorisa «y mi padre le preguntó por mí».

Aurelio entró en enero de 1941 con poco más de 23 años. Su juventud le supuso estar integrado en el 'kommando Styer', que salía a cortar leña y estaba mejor alimentado. Una vez casi muere al beber un caldo de unos hongos envenenados y fue maltratado por los nazis. Pero se salvó y aún lo cuenta. Fuera se hizo electricista, pero se jubiló como un «gran inválido».


viernes, 1 de julio de 2011

“ITINERARIOS E IDENTIDADES” y AMARGA MEMORIA

 El miércoles, día 29, como estaba previsto, tuvo lugar la presentación de mi libro “Itinerarios e identidades. Republicanos aragoneses deportados a los campos nazis”. Eva Alquezar Yáñez, Jefa del Servicio de Investigación y Difusión del Patrimonio Cultural fue la representante del Departamento de Cultura y Patrimonio del Gobierno de Aragón, la cual enumeró los logros del Programa Amarga Memoria desde su puesta en funcionamiento en el año 2004, comentando cómo este libro venía a ser el último proyecto del Programa, en su etapa actual. Seguidamente Antón Castro tomó la palabra destacando alguno los aspectos de mi trayectoria personal (me conoce bien, desde hace varias década) como investigador de la historia local para incidir, a continuación, en el cambio de rumbo en mis inquietudes hacia el mundo de la deportación a los campos nazis de los republicanos y, más concretamente, de los republicanos aragoneses; Antón ha captado bien los objetivos del libro al valorar la recuperación de las historias personales como una proyección de principios éticos  de carácter general, como son  la justicia, el compromiso, la tolerancia y la solidaridad.
Por mi parte, aproveché la ocasión para expresar, una vez más, mi agradecimiento a todas las personas que han hecho posible la materialización de este proyecto y al numeroso público que abarrotó el salón de actos de la Biblioteca Aragón. Asistieron familiares de deportados que se habían desplazado de diferentes poblaciones: Bujaraloz, Caspe, Estadilla, Fraga, Gelsa, Huesca, Sariñena,… y, desde Francia, llegó la hija de Pedro Gracia Adán (deportado superviviente de Mauthausen, originario de Molinos) la cual ha colaborado en el libro dando testimonio sobre su padre. Mientras iba explicando las características del libro, resumiendo sus contenidos y glosando alguna de las biografías publicadas, aproveché la ocasión para proyectar una colección de unas 250 fotografías de deportados aragoneses, la mayoría de ellas cedidas por las familias a lo largo de estos últimos años. Con la proyección de estas imágenes intenté complementar la idea principal del libro mostrando los rostros y las miradas de las víctimas.
El libro, esa criatura cuyo contenido ha tomado cuerpo durante el último año, ha sido primorosamente diseñado por Juan R. Giménez, (Doscuartos)  que también asistió al acto y a quien quiero reconocer su profesionalidad e implicación por el magnífico trabajo realizado.
Y toca hablar del Programa Amarga Memoria del Gobierno de Aragón y de las políticas activas de las instituciones para preservar el legado de la Memoria democrática del país. La sensibilidad mostrada por los responsables políticos que, con buen acierto, decidieron la creación del Programa ha dado sus frutos en nuestra región convirtiéndolo en un referente estatal, junto a otras iniciativas como lo ha sido (y esperamos siga siéndolo) el Memorial Democràtic creado mediante una ley específica por el Parlament de Cataluña. 
El conocimiento de nuestro pasado, por duro y “amargo” que sea, es la única forma que tenemos para valorar, en su justa medida, el disfrute de nuestro sistema democrático actual, por limitado y contradictorio que parezca en muchas ocasiones. La consecución de las libertades democráticas fue fruto del esfuerzo de la lucha y el sacrificio de generaciones de españoles desde los primeros años del siglo pasado y entre ellos, de forma destacada, quienes defendieron la legalidad republicana tras el 18 de Julio de 1936, siguieron en la lucha clandestina contra la dictadura franquista y de los que se vieron abocados al exilio exterior durante décadas.
La Memoria Democrática, no debería ser una cuestión de combates ideológicos. Se trata de reconocer que los aspectos fundamentales de nuestro actual estado de derecho, tiene su inspiración en el único periodo democrático de nuestro país, el de la Segunda República. Tampoco valen medias tintas ni excusas oportunistas. Para el caso que nos ocupa,  quienes tienen la legitimidad democrática para formar el nuevo gobierno de Aragón no pueden obviar su responsabilidad respecto al necesario e inevitable conocimiento de nuestro pasado, favoreciendo investigaciones de carácter histórico, preservando los espacios físicos de nuestra memoria colectiva y reconociendo, por encima de cualesquiera otras consideraciones de carácter menor u oportunista, la legitimidad moral del sacrificio de todas las víctimas de la Dictadura y de los luchadores antifranquistas.  
Ése es nuestro compromiso ético, individual y colectivo. La calidad de nuestra democracia nos lo exige y a ello dedicaremos nuestros esfuerzos para buscar sensibilidades, compromisos y complicidades personales  e institucionales, como hemos hecho hasta ahora.

viernes, 24 de junio de 2011

“ITINERARIOS E IDENTIDADES. Republicanos aragoneses deportados a los campos nazis”

 










El miércoles 29 de junio, en la Biblioteca de Aragón (C/ Doctor Cerrada 22 de Zaragoza) presentaré, junto a Antón Castro, el libro “Itinerarios e identidades. Republicanos aragoneses deportados a los campos nazis”. Una obra en la que intento aproximarme a la procedencia y  a los diferentes caminos que, desde Aragón, llevaron a un millar de aragoneses hasta el infierno de los campos de concentración y exterminio de la Alemania nazi, entre 1940 y 1945.
El libro está editado por la Dirección General de Patrimonio Cultural del Gobierno de Aragón, a través de su programa Amarga Memoria, Y en este sentido he de agradecer, de forma muy sincera, la propuesta de sus responsables para dar a conocer el drama de los republicanos aragoneses en aquel traumático episodio de nuestra historia común europea.  Ana Oliva, primero, y Elisa Plana, después, han sido permanente acicate y ayuda para que el libro pueda ver la luz en estas fechas.
Cada uno de los capítulos se introduce con un texto que intenta contextualizarlo y se acompaña con diferentes notas biográficas y testimonios de supervivientes, a modo de ilustración del contenido y que cumplen, o intentan cumplir, con uno de los  principales objetivos: recuperar la identidad de las víctimas.
Los testimonios, las notas biográficas y las referencias concretas abarcan a un número limitado de víctimas, quizá sólo se llegue a mencionar a un centenar. El trabajo de selección de los reseñados se ha hecho en función del conocimiento de su itinerario y su ubicación, en uno u otro capítulo, se ha hecho teniendo en cuenta la especial relevancia de alguno de los estadios de su itinerario: militancia republicana, actuación durante la Guerra,  correspondencia desde los campos del sur de Francia y desde Compañías de Trabajadores Extranjeros, experiencia en los campos de prisioneros de guerra (stalags), actuación durante la Resistencia,….
La voz de los supervivientes transciende más allá de su experiencia particular y su testimonio es fundamental para conocer los aspectos fundamentales de un drama colectivo, al ser los únicos testigos de las crueles y excepcionales circunstancias  vividas en los campos de exterminio.
Para dejar constancia de todas las víctimas de las que tenemos referencia en la actualidad, el libro va acompañado de un CD con un listado donde figuran los nombres de los 1009 deportados  vinculados directamente con Aragón. La mayoría habían nacido en Aragón, aunque también se recogen varios casos de deportados nacidos fuera: residentes en Aragón durante el periodo republicano e hijos de aragoneses, cuyas  familias  se habían afincado en otras zonas del Estado y que fueron deportados junto a su padre.
El libro no es definitivo, ni lo pretende, a partir de ahora será el momento de rectificar los errores que, es más que seguro, aparecerán en las transcripciones de algunos nombres y apellidos. También se irán incorporando más víctimas a la lista que publicamos: la dispersión y la destrucción de la documentación generada en las oficinas administrativas de los campos, hace difícil afirmar con rotundidad la exactitud de las cifras que se barajan actualmente y que con mucha probabilidad serán superadas en el futuro al incorporar los resultados de nuevas  investigaciones.

lunes, 20 de junio de 2011

MONUMENTOS (I): Alcorisa 2006

Durante el mes de mayo de 2006 se realizaron en Alcorisa unas Jornadas sobre la recuperación de la Memoria Histórica. El patrimonio olvidado, organizadas por el Centro de Estudios Locales, la Concejalía de Patrimonio del Ayuntamiento de la localidad y la Amical de Mauthausen. Las Jornadas coincidieron con el 70 aniversario del inicio de la Guerra de España y el 61 aniversario de la liberación de los campos nazis.
El día 6, a partir de las 11 de la mañana, se llevaron a cabo los siguientes actos:  
Se inauguró la exposición La deportación republicana” de la Amical Mauthausen en el Centro Cultural Valero Lecha.
Como delegado de la Amical en Aragón, en aquellos momentos,  impartí una conferencia bajo el título Aragoneses deportados a los campos nazis.
Para acabar la mañana, se realizó un emotivo homenaje deportados nacidos en Alcorisa,  instalando una placa conmemorativa, con sus nombres,  en un obelisco de ladrillo ubicado en la cuesta de Pescarranas. 
Durante este homenaje, que fue muy emotivo, se leyeron los nombres de los nueve alcorisanos homenajeados, mientras sonaba una música de fondo, luego se guardó un respetuoso minuto de silencio en recuerdo de las víctimas y se dio lectura a una poesía de Primo Levy.
Varios familiares asistieron al acto,  entre ellos se encontraban los hijos de Manuel Rifaterra, uno de cuyos bisnietos fue el encargado de descubrir la placa conmemorativa, y también asistieron familiares de Bernardo Alloza y de Marcelino Sanz. El Ayuntamiento de Alcorisa reconocía públicamente, de esta forma, el sacrificio y sufrimiento de sus convecinos durante su deportación:

Bernardo Alloza Gascón (Alcorisa 16/06/1900- Gusen 1/09/1941).
Casado con María Guallar, residía en Alcorisa en el momento de iniciarse la Guerra Civil. Conoció el exilio e internamiento en los campos del sur de Francia. Desde el stalag (campo de prisioneros de guerra) XI B, Fallingbostel, fue deportado a Mauthausen donde ingresó el día 9 de septiembre de 1940 con el nº de matrícula 4280. En febrero de 1942 fue transferido a Gusen (nº 10949) donde permaneció hasta su muerte ocurrida medio año más tarde.

Pedro Anglés García (Alcorisa 24/06/1906 – Gusen 30/03/1945).
Creemos que residía en Barcelona con su esposa Daniela Loscos. Al igual que el anterior, tras su detención por los alemanes fue trasladado en el stalag XI B,  siendo deportado a Mauthausen el 27 de enero de 1941 en el mayor convoy con republicanos deportados a Mauthausen. Ingresó con el nº 6838. El 17 de febrero, igual que Bernardo Alloza, fue trasladado a Gusen (nº 9824). Desconocemos su itinerario posterior, pero sabemos que volvió de nuevo a Gusen donde falleció el en marzo de 1945, unas semanas antes de la liberación del campo.

Domingo Félez Burriel (Alcorisa 20/10/1920). Superviviente
Procedente del stalag V D ingresó en Mauthausen el 13 de diciembre de 1940 (nº 4779) fue asignado a Gusen desde enero de 1941 hasta agosto de 1943, y a Wiener Neudorf entre septiembre de 1943 y la evacuación de abril de 1945. A partir de noviembre de 1942 realizó el trabajo de Friseur (barbero) y en enero-febrero de 1945 se le ordenó que marcara  a un grupo de 180  prisioneros (entre ellos, judíos, húngaros, franceses y yugoslavos) con la letra Z, que significaba su envío a la cámara de gas. (PIKE p. 128-129). Tras la liberación, fue encarcelado y juzgado en los llamados juicios de Dachau. Siempre ha negado las acusaciones y ha habido supervivientes que han dado una opinión muy crítica sobre su actuación. Se estableció en Venezuela, país donde reside en la actualidad.  

Francisco Gracia Félez (Alcorisa 3/08/1895- Gusen 29/07/1941). Residía en
Alcorisa, donde se le conocía como “El Fin”. Estaba casado con Carmen Latorre Félez. Durante el exilio en Francia estuvo alistado en la 11ª Compañía de Trabajadores, junto a su amigo Marcelino Sanz. Prisionero también en el stalag XI B llegó a Mauthausen el 27 de enero de 1941 (nº 5919) para ser trasladado a Gusen a finales de marzo. Según le explicaron a su hija, Francisco en un acto desesperado se arrojó contra las alambradas eléctricas que rodeaban el campo de Gusen, cuatro meses después de su llegada.

Domingo Latorre (Alcorisa 17/01/1906 - ¿?). Superviviente.
Según la última dirección conocida, vivía en Pamicis (Francia). Por razones que desconocemos había sido condenado a dos años de prisión e internado en el penal de Eysses, donde formó parte de los amotinados en febrero de 1944. Fue uno de los españoles, de este penal, que fueron deportados a Dachau (nº 73637), posteriormente fue destinado al comando Landsberg, situado a unos 70 kilómetros de Múnich, de donde fue liberado  el 29 de abril de 1945.

Manuel Rifaterra Aguilar (3/05/1899 - Parmain-Francia, 1979). Militante de Izquierda Republicana. Poseía una empresa constructora que realizó numerosas obras públicas y particulares en el bajo Aragón. Tras la Guerra se exilió a Francia con toda su familia. Siendo destinado a  una CTE de republicanos. Detenido por los alemanes fue deportado a Mauthausen  el 27 de enero de 1941 (nº 6726) y, como constructor, estuvo al frente de un grupo de grupo de prisioneros republicanos que habían sido destinados a las obras que se están realizando en el campo. Ayudó a salvar muchas vidas de compatriotas quienes se lo reconocieron en numerosas ocasiones tras ser liberados del campo. Se estableció en Francia hasta su fallecimiento ocurrido en 1979.

Marcelino Sanz Mateo (Alcorisa 14/05/1894 – Gusen 29/07/1941). Durante los inicios de la Guerra formó parte del Consejo Local como delegado de Agricultura. Estuvo vinculado con la CNT. Conocemos su itinerario en el exilio gracias a su nieto, Alban Sanz, quien está difundiendo la memoria de su abuelo mediante la publicación de las cartas que envió a su esposa mientras estuvo en la 11 ª CTE, Bajo el título  “Francia no nos llamó”. Marcelino fue deportado también el 27 de enero de 1941  (nº 6175) y en Mauthausen estuvo cinco meses hasta que a finales de junio fue trasladado a Gusen ( nº 12910) tras haber sufrido una operación a mitad de mes. En este nuevo destino sólo pudo resistir un mes, falleciendo el 29 de julio siguiente.

Aurelio Tomás Bueno (Alcorisa 11/11/1917). Superviviente
Aurelio, el 18 de julio de 1936, se tuvo que esconder ante la amenaza que supuso
la toma del poder local por parte de la Guardia Civil. En los días posteriores tomo parte activa en la toma de Alcorisa por las columnas de voluntarios que, desde Cataluña, se dirigían hacia Zaragoza.  Perdió a su hermano Mariano en la Batalla del Ebro. El 8 de febrero de 1939 cruzó la frontera junto a sus compañeros de armas, estuvo interno en los campos franceses y fue alistado en la 89 CTE siendo hecho prisionero el 20 de junio de 1940. Posteriormente estuvo interno en el stalag VIII C y en el XII D siendo deportado el 23 de enero de 1941; dos días después ingresó en Mauthausen (nº 3436) y fue uno de los republicanos destinado al kommando Styer, regresando al campo central a principios de 1943, donde permaneció hasta su liberación. Siguieron posteriormente años de exilio pudiendo rehacer su vida laboral y familiar  en Francia donde reside.

Máximo Zapater Lamiel (Alcorisa 28/05/1910 - ¿?). Superviviente
Desconocemos las circunstancias que le llevaron a Francia, aunque suponemos que siguió la estela de la Retirada republicana, Lo cierto es que fue detenido en  Granoble, a mitad del mes de julio de 1944, y a continuación internado en la prisión de Lyon, saliendo en deportación el 18 de agosto hacia el campo de Natzweiler-Struthof, siendo transferido el 4 de septiembre al Dachau  (nº 9888) donde fue liberado en uno de sus kommandos externos el 29 de abril de 1945.

lunes, 13 de junio de 2011

GUSEN: un espacio de memoria e indiferencia.

Vista del Memorial de Gusen
Conservar los espacios de memoria siempre resulta polémico y contradictorio, como también lo fueron los conflictos que generaron su existencia y sus consecuencias posteriores. Muestra de lo que decimos lo encontramos en España con las controversias generadas respecto a la exhumación de las fosas, donde yacen los cuerpos de millares de republicanos, abandonadas al vergonzoso destino del olvido.  Polémica y dicotomía moral: identificar a las víctimas, exhumarlas y trasladar sus cuerpos o convertir, in situ,  en un espacio de memoria, los lugares de asesinato y de enterramiento dejando allí los cuerpos para siempre.
La conservación de los campos de concentración y de exterminio nazis  –donde hallaron la muerte millones de personas entre 1933 y 1945- también lleva pareja la contradicción entre restaurarlos y adecuarlos como centro de peregrinaje y de difusión de lo que allí sucedió o bien, por el contrario, mantenerlos intactos tal y como cuando fueron liberados. Esto lo vemos cada año en los viajes de homenaje y conmemoración que realizamos, desde la Amical de Mauthausen, con estudiantes de diferentes  Comunidades Autónomas:
-La escalera de Mauthausen se ha restaurado y su aspecto no es el que tenía cuando los internos se veían obligados a subirla varias veces al día, cargados con los pesados bloques de granito.
-El espacio donde se ubicaban los barracones de los SS, en el exterior del campo, se aprovechó para erigir los monumentos que recuerdan a los diferentes colectivos nacionales, entre ellos el dedicado a los españoles.
-El castillo de Hartheim, donde fueron gaseadas más de 30.000 personas, entre las que se cuentan unos 450 republicanos, también ha sido restaurado y hoy es un centro modélico dedicado a la memoria de las víctimas que hallaron la muerte entre sus muros.
-El espacio donde se ubicaban los barracones de los prisioneros en Ebensee –un subcampo dependiente de Mauthausen- hoy está ocupado por una urbanización de viviendas unifamiliares, conservando un espacio para recordar a las víctimas, pudiéndose visitar también uno de los túneles donde hallaron la muerte, horadando la piedra, centenares de prisioneros.
Pues bien, a pesar de la aparente contradicción, la decisión que hay que adoptar en estos casos no puede ser otra que la de intervenir, por parte de las administraciones públicas, para conservarlos y legarlos a las generaciones futuras con unos objetivos claramente definidos:
-Preservar la memoria de las víctimas, difundir su sufrimiento y mantener vivo los valores morales de su sacrificio.
-Denunciar las ideologías y las actitudes que banalizan la conculcación de determinados derechos humanos por considerarlos insignificantes o propiedad de un determinado grupo social o nacional.
La necesidad de lo que decimos se evidencia en la visita al campo de Gusen, situado a escasos kilómetros de Mauthausen, donde hallaron la muerte, entre 1940 y 1945, más de 40.000 internos, de los que más de 3.500 eran españoles.
Tras la liberación el campo fue desmantelado y sólo unos años más tarde, la preocupación y actuación personal de familiares de las víctimas lograron preservar un espacio, alrededor del crematorio, donde en la actualidad se realizan los actos de homenaje y junto a él, años más tarde se ubicó un centro de visitantes con una exposición permanente que explica las características del campo, el origen nacional de las víctimas y la finalidad de los trabajos forzados, en régimen de esclavitud, que llevaron a cabo los prisioneros.  El memorial de Gusen se convierte cada año en un importante centro de peregrinaje donde confluyen gentes muy diversas, llegadas de diferentes puntos de Europa: italianos, franceses, polacos, rusos, españoles,… 
Edificio que albergaba la administración del campo y que daba acceso a su interior.
Pues bien, a unos escasos 200 metros del Memorial asistimos, un año sí y otro también, a la constatación de la más absoluta falta de sensibilidad y respeto hacia la memoria de la víctimas: el edificio donde se hallaba la entrada al campo pasó a manos privadas y hoy podemos contemplarlo como una residencia particular de una familia que se dedica al cultivo de champiñones utilizando alguno de los barracones que albergaron a los prisioneros.
Barracones de Gusen destinados al cultivo de champiñones.
Enrique Calcerrada[1], un republicano español superviviente de Gusen, testimonió en sus memorias la llegada al campo de los prisioneros, una tarde cualquiera, tras una terrorífica jornada de trabajo:“Al estruendo de los golpes sobre espaldas, cabezas, hombros y piernas, con los gritos de furia aplastada y de resignación mal llevada que arrancaban de los prisioneros, se unían a los lamentos lastimeros de hombres ya acabados. Con rabia contenida veíamos a estos infortunados, manchados de barro y sangre, como si saliera de un abismo. Traían las caras amoratadas, llenas de sangre y pupas, los labios abultados, los ojos hundidos y los pómulos salientes. Mi cuerpo empezó a temblar… cuando vi  que la mayor parte de estos hombres llevaban el triángulo azul en sus ropas, rotas en su mayoría, simples trapos en muchos de ellos. Pero venían tan desfigurados que no podía reconocer a ningún amigo… Tras ellos y para cerrar el cortejo, venía una carreta cargada con cuerpos exánimes, cuyas cabezas, piernas y brazos colgaban por todos los costados, empujada por una reata de presos apaleados por unos cuantos cabos para estimular sus fuerzas”. 
Cada año, la visión de la transformación a que ha sido sometida la entrada del campo, irrita a los familiares que no entienden semejante falta de sensibilidad. Su vista se nubla con lágrimas de impotencia y de rabia al contemplar el lugar y ver cómo los muros, que conducían a la entrada del campo a aquellos desgraciados, hoy se han convertido en la protección de una elegante mansión burguesa utilizada como residencia particular. Las fotografías que muestran estas dos realidades, hablan por sí solas.





[1] Villarta de San Juan (Ciudad Real, 1921) ingresó en Mauthausen el 25 de enero de 1941. Su testimonio: Calcerrada, E.: Republicanos Españoles en Mauthausen-Gusen. Málaga, Caligrama, 2003, p. 130.

jueves, 9 de junio de 2011

JORGE SEMPRÚN HA MUERTO

Con la muerte de Jorge Semprún han sido muchos comentaristas los que han coincidido en señalar cómo con su fallecimiento desaparece uno de los testimonios de la memoria del siglo XX. Su trayectoria vital ha transcurrido por los grandes conflictos en los que se ha visto inmersa la historia europea: Guerra de España, resistencia ante la ocupación nazi, deportación al campo de Buchenwald, exilio posterior, militancia clandestina, depuración política, Ministro de Cultura,…. Y por encima de tan apasionante biografía sobresale, sin duda alguna, su compromiso intelectual. Su obra literaria es un reflejo del conflicto permanente en la vieja Europa y un testimonio reflexivo y profundo sobre la experiencia del horror compartido en los campos de concentración nazi.
En los siguientes enlaces podréis acceder a diferentes artículos sobre la compleja figura del deportado superviviente Jorge Semprún, publicados en los principales periódicos del país.

miércoles, 8 de junio de 2011

LA VIDA DESPUÉS DE MAUTHAUSEN: entrevista a José Alcubierre

José Alcubierre en el kommando Poschacher

En 2010 José Alcubierre viajó a Mauthausen acompañando a un numeroso grupo de personas entre los que había estudiantes de Institutos de diferentes zonas del Estado. Los participantes en el viaje -organizado por la Amical de Mauthausen- visitaron, como es habitual cada año, diferentes lugares de internamiento donde rindieron un sincero  homenaje a las víctimas republicanas que murieron durante su deportación.   A su vuelta a Barcelona, ciudad donde había nacido José en 1924, la periodista Montse Jené lo entrevistó para el canal autonómico catalán y su testimonio se emitió en el programa L’Entrevista el día 13 de mayo de 2010.
José era casi un niño cuando llegó a la estación de Mauthausen acompañado por su familia -originaria de Tardienta- en el convoy de Angulema.  Los muchachos de más de 14 años y los hombres adultos fueron obligados a descender de los vagones, mientras que las mujeres, los niños pequeños  y los ancianos regresaron en un infernal trayecto, soportando lo indecible en medio de bombardeos de la aviación aliada, hasta ser abandonados en la frontera española en las proximidades de Irún.
Su padre, Miguel Alcubierre Panzano, murió asesinado a golpes en Gusen y José tuvo la suerte de ser destinado a kommandos de trabajo que le permitieron llegar vivo a la liberación del campo, en mayo de 1945. Luego siguieron años de exilio y trabajo en Francia.  Formó una familia y actualmente sigue dando testimonio de su deportación al campo de Mauthausen
En el siguiente enlace podréis acceder a la web de TV·3 y visionar el vídeo de la entrevista.